Afganistan y la disputa por los recursos

El triunfo de los talibanes en Afganistán puede tener de seguro muchas lecturas, he aquí una de ellas. Afganistán con el triunfo de los talibanes incrementará el tráfico de heroína a nivel mundial, algo que probablemente en cierta medida ya pudiera estar sucediendo antes de la conquista del poder. En un lugar tan distante cual es la isla de La Palma en Canarias el pasado día 18 de agosto la prensa informaba de la detencion de una persona con casi cinco kilos de heroína en su vehículo. La heroína parece que tras haber sido casi únicamente consumo de personas ya enganchadas a la misma en la década de los 80 y 90, vuelve. Vuelve porque para la juventud actual aquello no es ni historia, es absolutamente desconocida, las consecuencias que tuvo el maldito “caballo” en toda una generación ya es una historia del pasado y probablemente por ello nuevamente aparece e iremos por desgracia paulatinamente viendo las consecuencias ya conocidas de su presencia entre la juventud.

Pero el triunfo talibán auspiciado por China pretende llevar a cabo el juego que desde décadas practican en Africa, en países como la Republica Democrática del Congo, por ejemplo, uno de los países más ricos en recursos del mundo y sin embargo uno de los países más pobres del planeta. Quieren regímenes inestables que posibiliten precios bajos en los minerales.

Un informe de 2017, realizado por el gobierno afgano, estimó que la riqueza mineral del país asciende a unos 3 billones de dólares, incluyendo los combustibles fósiles. Afganistán es un país rico en litio, utilizado en baterías para automóviles eléctricos, teléfonos celulares y laptops, con un aumento anual del 20 por ciento.
China es un factor importante en la demanda global de materias primas. Y se considera probable que Pekín, que ya es el mayor inversionista extranjero en Afganistán, podría liderar la carrera por ayudar al país a construir un sistema minero eficiente, para cubrir su insaciable necesidad de minerales. El triunfo talibán se da a su vez en un momento donde comenzaban a darse dificultades en el suministro de estos minerales, y China los precisa para sus industrias.

En la geopolítica de los estados poco importa los DD.HH, poco importa el sufrimiento de la gente, somos únicamente numerosos en sus estadísticas. El socialismo estatista Chino, es la otra cara de la moneda que sustenta la globalización industrialista, extractivista, al servicio de los mercados.

Por ello hemos de comenzar a renunciar a su malefico juego con respecto a la economía de mercado, no deberíamos participar de sus debates, ni de su discurso con respecto a inflación, productividad y toda esa basura que envuelve su sistema económico. Nuestra propuesta es de justicia e igualdad donde seamos respetuosos con esa naturaleza de la que formamos parte, donde seamos un crisol de identidades formando parte de esa gran comunidad hermanada a partir del apoyo mutuo y la solidaridad entre los pueblos y las personas.

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